En la mañana me desperté con un leve sentimiento en mi pecho de extrañarte, y es raro. Porque al final no es un extrañar sentimental, carnal, emocional. Es solo un extrañar sencillo, básico. Así cómo cuando vas arrastrando algo pesado poco a poco, y llega un punto donde ya te vas acostumbrando a su peso, que comienzas a sentirlo normal.
